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miércoles, 19 de octubre de 2011

Dilema Houllebecquiano

  "El mundo no es un lugar bueno ni bien organizado"
"Uno cobra conciencia de sí mismo en su relación con el prójimo, y por eso la relación con el prójimo es insoportable". Michel Houellebecq. Plataforma



Tras mi paso por Albania, mi segundo viaje no ha podido ser más antagónico: una semana en un "Todo Incluido" en la República Dominicana. Desde un primer momento sabía a lo que iba. No había engaños. Y sinceramente tampoco me apetecía ponerme a pensar en nada más que no fueran 7 días de sol, playa, comida y bebidas gratis. Parafraseando a Elisabeth, después de un  "annus horribilis" me adjudiqué un merecido descanso. 
Cuando se llega a uno de esos paraísos caribeños 24/7, lo primero que ves inevitablemente es esa diferencia jerárquica que a su vez va unida al concepto de raza. Pondría la mano en el fuego al decir que el director del hotel en cuestión era blanco como mínimo, sino encima europeo o americano. Y si encima llegas a salir del "ghetto" paradisíaco te puedes encontrar con otra realidad bastante opuesta a las vacaciones idílicas que tenías programadas. Pero seré franca: en mi miniperiplo fuera del resort, observando diversos pueblos de paso a otro destino de ensueño, no vi pobreza como tal (ojo, que no niego que la hubiera) sino humildad, que son dos conceptos diferentes. Pues bien, uno de mis acompañantes se quedó muy impresionado con esa sencillez, humildad, o pobreza (llámalo X) y desde ese mismo instante le urgió la necesidad imperante de empezar a repartir propinas por doquier a cualquiera que se lo pidiera. En un momento dado tal era su afán altruista y santurrón que empezó a criticar la actitud pasiva del resto del grupo. Como me acabó tocando la moral, le contesté algo así como: "yo no necesito pagar por un lavado de conciencia express". Y es que yo lo veo así. Quizá mi postura sea excesivamente cómoda, egoísta, individualista o incluso imperialista. Pero... ¿realmente 10 dólares van a solucionar algo? No le quito mérito a la gente que hinca las rodillas sobre la tierra baldía, ayudando mano a mano a una población desnutrida presa de numerosas guerras civiles. Esa gente anónima que lo deja todo porque cree que verdaderamente puede poner su grano de arena para hacer de este mundo algo un poquito mejor. Pero personalmente no me gusta este sector de la sociedad de solidarios part-time, que sólo de vez en cuando, cuando está de moda, cuando lo nombran en las noticias, o cuando la realidad te explota en la cara es cuando mueven un dedo para luego proclamarse herederos de Ghandi. Me parece más congruente el aceptar que vivimos en una sociedad capitalista mal que nos pese, y que si no fuera así, probablemente gente de clase obrera occidental no podría permitirse un viaje T/I al Caribe. Esa es la realidad. Si tan injusta es la situación... ¿por qué nadie quiere pagar el doble de lo que cuesta el viaje para fomentar un comercio justo? 
Curiosamente mientras estaba en Punta Cana cayó en mis manos la última novela de Houllebecq, autor que admiro profundamente. Eso hizo que recordara que este escritor, adorado y denostado a partes iguales, escribió otra novela titulada Plataforma, cuyo argumento versa sobre, entre otras cosas, el turismo sexual en Tailandia, de la clase media alta occidental y su ansia por conocer lo virgen, lo inexplorado, sin darse cuenta de que ya no queda nada inexplorado. Trata sobre esa supremacía moral del hombre blanco sobre el resto de las civilizaciones y ese afán por "Macdonalizar" todo para mayor comodidad de los usuarios. Entonces me di cuenta de que me hallaba ante un dilema Houllebecquiano: ¿Debería de seguir con mi actitud pasiva y derrotista sobre la realidad que tenía ante mi o debería de ser parte de esa sociedad progresista, solidaria y altruista que compra de vez en cuando café en tiendas de comercio justo a la vez que camina con sus pantalones Diesel de 100 pavos lavados a la piedra a consta de diversas intoxicaciones orientales. Me temo que una vez más opté por lo primero. 

viernes, 7 de octubre de 2011

Viaje interestelar en medio de Europa

"Can a country's people be better than its plans?" 
(¿Puede ser la gente de un país mejor que los propios planes de ese país?) ISMAIL KADARÉ



A la cita de Kadaré, después de mi viaje, podría responder: sin lugar a dudas. Y es que Albania es un pequeño país donde, en boca de un autóctono, siempre que se da un paso hacia adelante, se dan dos pasos hacia atrás. Lamentablemente esos "planes" de los que habla Kadaré siempre suelen estar en manos erróneas. Mi primera impresión nada más aterrizar fue POLVO. Polvo a raudales que se te mete por cualquier rincón de tu cuerpo. Cada vez que realizaba un mínimo viaje (incluso el equivalente de ir y volver del trabajo) me tenía que cambiar de ropa. Y es que los albaneses no han sido privados sólo de un reconocimiento en la vieja Europa, sino también de cualquier tipo de infraestructura, por muy básica que pensemos que sea. De nada sirve que los más de 3 millones de emigrantes que están fuera del país enviando remesas (es el mismo número de población que tiene el país dentro) lo inviertan abriendo cafés con aires cosmopolitas neoyorkinos o londinenses en honor a sus países de adopción  si al salir del local no encuentras algo tan básico como una acera o una alcantarilla. por no hablar de los cortes de luz, que, según me dijeron, han mejorado en los últimos años, pero me temo que tienen que ver con la ausencia de semáforos en funcionamiento en Tirana (en otras poblaciones directamente no había ni semáforos). Pero la realidad albanesa es extremadamente dura y a la vez contradictoria. Dura porque no hay familia que no tenga a alguno de sus miembros trabajando en el extranjero, normalmente sin papeles, sin saber cuándo podrá regresar por miedo a no encontrar otro medio de vida. Y contradictoria, porque a pesar de haber tenido desde su apertura a occidente tras la caída del comunismo una gran afluencia de cultura gracias a su población emigrante no parece haber adoptado la principal máxima que hace que un país se desarrolle: educación. Andando por las calles es muy fácil encontrar cualquier pieza importada para tu nuevo y flamante Mercedes, o Smartphones de última generación vendidos en puestecillos callejeros. Pero te las desearás para encontrar una librería. Albania es un país con escasa producción propia. Prácticamente todo lo que consumen es importado, lo que me hace pensar, ¿no deberían de invertir en educación para formar a sus futuros ingenieros, arquitectos y médicos? La apertura hacia occidente fue brutal. De la noche a la mañana cambiaron la hoz y el martillo (impuestos) por un volante de Mercedes (reitero lo de Mercedes porque ese coche es su única religión). 
Pero sin lugar a dudas el mayor choque cultural que sufrí fue durante mi viaje hacia el norte del país. Creo que debo de ser una de las pocas personas occidentales (no exagero) a las que se le han abierto completamente las puertas en un mundo tan remoto como es el que encierran las montañas de Korabi. En esas poblaciones el código del Kanun sigue tan vigente como hace 500 años e incluso mucho más que con la dictadura comunista (donde estaba ferozmente perseguido y penado por la ley). Como mujer puedo asegurar que el choque fue todavía más brutal. La concepción de la mujer en esta parte del país es el de mera reproductora. En una familia siempre se desea tener hijos varones, ya que éstos son considerados como un bien, una inversión, mientras que las hijas acabarán yéndose con la familia del marido. Las mujeres desde que nacen saben que en el momento de su matrimonio deberán olvidarse de su familia prácticamente, ya que su nueva familia será la del marido. Por lo que pude comprobar, la edad de casamiento de las mujeres solía ser a partir de los 20 años, siendo los 18 la edad de compromiso. El hombre siempre era unos 8-10 años. Desde que la mujer supera la pubertad estará prácticamente encerrada en casa con sus quehaceres domésticos para evitar ser vista en malas compañías o que algún vecino avispado decida que esa chica no es lo suficiente buena para el matrimonio (los vecinos de las mujeres se convierten en espías potenciales cuando alguien busca mujer, ya que siempre se pregunta por el comportamiento de la chica a la gente de su alrededor, y nunca a la propia chica). Curiosamente conocí a dos chicas, de 15 y 18 años respectivamente (la de 18 me confesó en primicia que ese mismo fin de semana sus padres la iban a comprometer) que hablaban un más que aceptable castellano. Ante mi sorpresa ellas me explicaron que lo aprendieron en las telenovelas. Cuando su padre se enteró de que sus hijas hablaban español se maldijo y se echó las manos a la cabeza pensando que el resto de los vecinos iban a pensar que eran unas vagas ya que veían telenovelas en vez de realizar las tareas del hogar. Continuemos. una mujer, una vez casada, no podrá salir sin su marido o familiares. A ser posible siempre tendrá que ir vestida de forma femenina, con joyas (oro) y ligeramente maquillada. Las joyas son un estatus, aunque para mi eran más bien un "sello de propiedad". Por supuesto es inconcebible el ver a una mujer fumar, aunque los hombres fumen y beban a sus anchas. Después de haber superado el shock los primeros días (un día me tuve que quedar encerrada en el lavabo esperando a que el vecino de turno pasara ya que está muy mal visto que un hombre de visita vea a una mujer salir del baño) decidí tomármelo como un estudio de campo y me alegré enormemente de que esa situación fuera para mi pasajera (aunque sufrí mucho pensando en otras, y más sabiendo que no podía hacer absolutamente nada). Así que me dispuse a sacar partido de la experiencia y sumergirme dentro de ese asfixiante mundo femenino gracias a mis intérpretes de español e inglés. Descubrí no sin horror que si una mujer no puede tener hijos será repudiada y su marido se podrá casar con otra, mientras que si un hombre es estéril no pasa absolutamente nada. También descubrí que es una práctica corriente de emigrantes llegar, casarse y dejar a la mujer con su familia a modo de aportación de trabajo casero mientras que los emigrantes vuelven a Occidente a trabajar y a vivir una vida plena de soltero (no sé si ellas se lo imaginan o prefieren no pensarlo, pero en cualquier caso debe de ser inmensamente doloroso ver a tu marido cada dos-tres años, que te haga un hijo y te vuelva a dejar sola con los suegros). 

Sin embargo, como contrapartida, en mi penúltimo día en Albania hice un hallazgo que me alucinó: en días anteriores había estado leyendo en una guía sobre la existencia de ciertas Mujeres-hombres que existían desde tiempo inmemorial en el norte de Albania. Eran las llamadas Vírgenes Juradas. Eran mujeres que en una sociedad eminentemente patriarcal, cuando en su familia no había ningún varón, ya fuera por fallecimiento o por no nacimiento, ellas asumían el aspecto y el rol de un hombre por necesidad para sacar a la familia adelante. Pues bien... ¡conocí a una! Obviamente no llevaba el mismo look que su compatriota de la derecha, pero sin lugar a dudas estaba delante de una. Una tarde cogimos un taxi, y cuál fue mi sorpresa cuando tardé al menos 15 minutos en identificar a un señor orondo con una camiseta sudorosa de los Chicago Bulls y con una voz de cazallero con una mujer. Esa mujer nos explicó que ella había criado al hijo de su hermana ya que ella se quedó soltera (como buena virgen jurada, o quizá lesbiana, añadiría yo) y ahora estaba viviendo en EEUU. Nos lo explicaba llena de orgullo. Esa mujer además de taxista también era camionera y era perfectamente reconocida en todas partes. Varias cosas me sorprendieron: el hecho de que todo el mundo a su alrededor se lo tomara con una naturalidad absoluta y el hecho de que fuera cristiana (llevaba una cruz en el taxi). Y es que allí comprendí que dentro de sus contradicciones, Albania, a pesar de ser una país anclado en cierta forma en las tradiciones y costumbres, a la vez sorprende por su gran tolerancia en otros aspectos: conviven tres religiones sin ningún problema: musulmana, ortodoxa y cristiana (con sus respectivas mezquitas o iglesias), no les sorprende en absoluto la presencia de extranjeros y sus costumbres (por ejemplo yo) y son tremendamente hospitalarios. En ningún momento me sentí amenazada ni excluida por no ser musulmana, y vi que su práctica de la religión era extremadamente laxa (las mujeres no iban con el pelo cubierto, tan solo las abuelas y algunas mujeres de pueblo). También hay que destacar la gran diferencia entre los albaneses de Kosovo (completamente europeizados, muy cool, con sus videos musicales en la MTV albanesa) y los albaneses de Albania. En conclusión, podría estar hablando y escribiendo hojas y hojas sobre este país tan desconocido, pero no acabaría nunca. lo cierto es que pienso volver, ya que soy consciente de que sólo he visto una mínima parte de un asombroso país (Albania tiene más de 400 km de playas que no tienen nada que envidiar a Croacia o Grecia). Sólo espero que la próxima vez pueda chapurrear algo más de albanés. Por el momento alcanzo a decir: faleminderit shumë y mirupafshim. 

P.D. No pude leer ni una sola página del libro de Kadaré. Oh well, nevermind. Maybe next time :-)




martes, 13 de septiembre de 2011

El país de las Águilas

"Having left, for various reasons, the homeland of epic, they were uprooted like trees overthrown, they had lost their heroic character and deep-seated virtue." ISMAIL KADARÉ


Hoy me embarco en un viaje singular. Voy a conocer Albania, país desconocido donde los haya. No me canso de leer en las escasas guías con las que me he ido topando para preparar mi viaje que es el destino más exótico que podamos encontrar no sólo dentro de Europa, sino incluso en el mundo. Recién salidos de un desgraciado aislamiento político severo al estilo de Corea del Norte, Albania (o Shqipëria, como la llaman los propios albaneses y que significa Tierra de Águilas) se presenta como la gran desconocida. Todo el mundo conoce su capital, con ese nombre tan pintoresco para la lengua española (Tirana), pero muy pocos lograrían situarla en el mapa. Como principal referencia llevo a sus gentes, a las que a través de los años he ido conociendo, y no creo que haya mejor carta de presentación. Ahora mismo tengo una mezcla de excitación y nervios. Llevaré mi cuaderno de bitácora para apuntar con ávidos ojos todo lo que suceda a mi alrededor y las impresiones que me produzca. También voy armada con varios libros de Kadaré, el eterno candidato al Nobel. Debo confesar que he intentado leerlo varias veces, pero por diversas circunstancias no he conseguido acabarme ninguno de sus libros. Espero que su bella tierra montañosa me incite a acabar la tarea empezada. En cualquier caso, este será un viaje que no me dejará indiferente, y estoy convencida que justamente ahora, en la época de crisis económica y existencial que vivimos, hará que me replantee muchas cosas. ¡Nos leemos a mi vuelta!


sábado, 30 de abril de 2011

Somewhere over the rainbow... la la la

"Somewhere over the rainbow way up high, there's a land that I heard of once of a lullaby"


No, no me he vuelto loca, pero un par de semanas más de terapia de choque y quizá si lo hubiera hecho. ¿Hubiera sido malo? Pues la verdad es que no lo sé. La eterna lucha entre escoger la pastillita de soma o resignarse a vivir en un mundo que es de todo menos perfecto. Traigo a colación esta versión azucarada de la canción de Judy Gardland porque es lo que he estado escuchando gran parte de mis días en el campamento. A mi llegada se nos recibió con una buena hoguera de campamento, con sus palos y sus marshmallows (esponjas de dulce) para quemar en el fuego. En un segundo me vi trasladada a cualquier peli americana de campamentos, desde Viernes 13 hasta American Pie. Y el caso es que no sé si por el atontamiento del humo de la hoguera, la musiquilla del ukelele, las caras sonrientes de los jóvenes WASP que me daban la bienvenida... el caso es que me gustó, lo reconozco. En un segundo me vi trasladada a hace más de 15 años, cuando todavía el cinismo no había crecido en mi; en definitiva, cuando era una joven inocente y naïf que pensaba que podía cambiar el mundo simplemente con el chasquido de mis pulgares y un par de canciones. Cantar a la luz de la hoguera y mirando un cielo estrellado alejado de cualquier contaminación lumínica, pasando a mis compañeros galletitas de chocolate y demás dulces, intercambiando pequeñas confidencias positivas y totalmente irrelevantes. Para mi al principio fue un verdadero shock cambiar de perspectiva, y más cuando una joven veinteañera americana se te acerca y empieza a charlar contigo sobre lo feliz que se siente trabajando en la gran cadena de cafeterías Starbucks. Y yo me tengo que morder la lengua, porque no le quiero fastidiar la noche ni un futuro feliz y brillante. Me tengo que morder la lengua para no decirle que "a su edad" (oh dios, sueno ya como mis progenitores) yo también trabajé en una cadena de cafeterías, y que dentro de su rollito biológico y pro ecológico no dejaban de ser otra multinacional. Porque eso es lo que es mayoritariamente el mundo hoy: carne de multinacionales globalizadas. Pero me mordí la lengua hasta sangrar y le mostré mi mejor sonrisa, e incluso la di algunos consejos para hacer el café más rico. Y todos seguimos cantando sin importarnos que allí fuera se estaban cargando a Bin Laden sin ningún tipo de juicio, o que una boda real a todo lujo iba a tener lugar en un país donde las tasas estudiantiles no paran de subir, convirtiendo la universidad definitivamente en un artículo de lujo. 

jueves, 28 de abril de 2011

Primeras impresiones "On my way to heaven"

"We are earthworms of the earth, and all that has gone through us is what will be our trace".  Seamus Heaney



Voy camino hacia la bella Irlanda para participar en un programa de voluntariado con niños enfermos, así que definitivamente van a ser unos días realmente intensos pero intuyo que a la vez interesantes. Podría resultar sorpresivo que una misántropa se involucrara en este tipo de proezas, pero hey, ¿quién dijo que la vida fuera simple? En fin, algunas pinceladas desde el aeropuerto de Amsterdam antes de llegar a la isla (el presupuesto no me daba para un vuelo directo):
  • Me doy de bruces con una biblioteca en el aeropuerto, donde nadie teme que le roben los libros y confían en la buena voluntad de la gente. Y lo mejor de todo: ¡gente leyendo alrededor!
  • Observo que sigue habiendo una zona de fumadores y a nadie parece importarle/molestarle (a mi a la que menos)
  • Hay una recreación de una sala de estar con juegos y chimenea virtual incluida (otra vuelta de tuerca al postmodernismo flamenco).
  •  Me he comprado un imán para la nevera con una casita del Red Light District. No lo he podido resistir, aunque es tan absurdo como si me hubiera comprado un imán de la esquina de la calle Montera. Lo gracioso es que luego los holandeses se quejan de ser famosos por su turismo sexual ¡Por favor! ¡Si hacen hasta imanes! Eso si, como me lo pillen en el campamento al que voy de voluntaria, en el cuál hay instrucciones explícitas de: 1. No llevar ropa "sexy" ni obscena (símbolos); 2. Siempre irán dos personas adultas acompañando a un niño al servicio (joder el daño que han hecho estos curas católicos y pederastas).
  • He visto a dos pilotos (hombre y mujer) negros. Es la primera vez que veo a dos en un aeropuerto europeo. Tengo la sensación de que la gente negra aqui está más integrada que en el Reino Unido ya que, a pesar de parecer a priori más numerosa, siempre acaban desempeñando el mismo tipo de trabajo, siendo trabajos relacionados con el servicio de la comunidad y para el gobierno local los mejor considerados. Ser piloto definitivamente creo que está fuera de esa esfera. Y me alegro muchísimo de que Holanda sea un país realmente conciliador y progresista y no sólo de "boquilla".
  • He alucinado cuando me han retenido al menos 10 min. en un control porque el guardia holandés de turno pensaba que mi DNI era falso. Es la primera vez que alguien duda sobre mi nacionalidad (más bien siempre ha parecido que la llevo escrita en la frente, a veces muy a mi pesar). Sus sospechas han sido zanjadas en el momento que he abierto la boca y le he dicho con mi acento español: I can asure you that I'm 100% Spanish. I've got other ID's such as my Driving License in case you need it... me ha dejado libre en menos de un segundo. De todas formas ya tenía la segunda línea preparada por si acaso: Anyway, I'm not really interested in smuggling as an illegal inmigrant in Ireland. I heard that apart from weather and food, the economic crisis has hit even worse than Spain, so...
  • Llego por fin al avión. Sólo echando un vistazo a mi alrededor me doy perfecta cuenta de que abandono tierras holandesas (hombres y mujeres altísimos, atléticos y guapísimos) para adentrarme en tierras irlandesas (mujeres y hombres más bien bajitos, regordetes y colorados). Eso si: muy sonrientes y amables. 
 Seguiré reportando....